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VINOS ARTESANOS ALTOMIRA

“Tu corazón está donde está tu tesoro y tu tesoro necesita ser encontrado bajo el solar de tus raíces, porque la luna cambia de forma para que el trigo pueda crecer. Busca tus raíces y encontrarás tu tesoro.”
(Extraído de Pueblos de Cuenca de Miguel Romero)

Hemos conocido Bodegas Altomira buscando nuestras raíces, y creemos que no están en el paisaje, ni en un recuerdo, están dentro de nosotros mismos y las encontramos, a veces, cuando nos vemos reflejados en personas que no las han perdido. Hay bodegas que no podemos parametrizar en cifras porque no medirían realmente su valor. La ilusión, el coraje ante las dificultades, la pasión por la tierra, la intuición, la propia historia, son valores que el elaborador plasma en todo aquello que hace.  

Un lugar mágico para un vino único, así definen su entorno Maribel y José Manuel, una pareja de Mazarulleque* (Cuenca) que concilia con éxito la elaboración de sus vinos, con sus tareas profesionales y familiares. Maribel derrocha pasión por su tierra y por el proyecto en común con J. Manuel, viñador y encargado de todos los procesos en bodega. Como ellos mismos se definen, “Somos unos enamorados de nuestra tierra, sus aromas, colores y sabores, y luchamos con todas nuestras fuerzas por mantenerla viva dentro de la “España vaciada”.

Maribel nos contó como en el entorno de Mazarulleque (Alcarria conquense) ya hacía vino su bisabuelo Balbino con uvas de un paraje emblemático al que llamaban de Los Navarros y que en la comarca estaban registradas alrededor de 1200 hectáreas, de hecho ahora siguen elaborando en el pueblo 16 personas para consumo propio.

* Mazarulleque es una localidad de 68 habitantes (Enero 2020) perteneciente a El Valle de Altomira. Destacan entre su patrimonio la antigua Iglesia de San Martín, el cerro de La Muela con sus numerosas cuevas del vino bien conservadas y/o restauradas y el mirador en la parte superior junto a la casa-fuerte.

José Manuel nos habla de sus dos viñedos ubicados en el interior de Zona de Especial Protección de aves, y rodeados de olivares, robledales y encinas. Cepas de garnacha, tempranillo y syrah entre las variedades tintas, y malvar, moscatel de grano menudo, torrontés y macabeo en blancas. Los suelos son variados, arcillosos, arenosos-margosos, calizos y calcáreos a 890 metros de altitud. La elaboración es completamente artesanal y no intervencionista.

Aunque únicamente hemos tenido la oportunidad de catar uno de sus vinos, la impresión ha sido suficiente para saber que merece la pena catar el resto, por lo que amenazamos con una visita en cuanto nuestra agenda nos lo permita, y poder así además admirar los espectaculares paisajes de la Alcarria conquense.

ALCARRIUM 2020 (80% tempranillo y 20% syrah)

Valoración personal (17/20)

Capa media, granate y ribete vivo. Intenso en nariz, franco, fragante, pequeños frutos rojos y negros, arándanos y moras arropados por una punta mineral.

Sedoso y delicado en la entrada en boca, respetuoso, excelente y fina textura tánica, bien armado, largo y persistente en la sensación final. Tenues notas ferruginosas en el postgusto como resultado de una elaboración respetuosa y transparente a los suelos que acogen el viñedo.

Alcarrium 2020 es un vino puro, sin maquillajes, transparente al varietal y a los suelos. Delicado y primaveral en nariz, intenso y de rotunda elegancia en boca. Sin aristas, sin artificios, fruto de un paisaje y de un clima único. Un gran vino.

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